Volvemos, tenemos un pan y sabemos como usarlo.

Mecanografia 2

 

 

 

Han sido unas buenas Navidades. Con el bolsillo menos alegre que la anterior (en ese decrecendo que viene caracterizando a las economías domésticas desde que a alguien se le ocurrió decir que la crisis ya se estaba acabando), con ningún compromiso social, he podido disfrutar más de la familia y los amigos, sin pasar por ese calvario moderno que se llama “almuerzo o cena de empresa”, y pudiendo por tanto elegir quién, dónde, qué y cuánto.

 

Y los dóndes han sido variados. Con nuevas incorporaciones ( como el Juanito Juan, en Av. Salvador Allende 26, de la República Independiente de El Palo, que ha venido para quedarse, sumando la experiencia de sus propietarios en la hostelería a una materia prima tratada con cariño superior, un servicio afectuoso, unos precios imbatibles y una ensaladilla rusa absolutamente adictiva), y alguna que otra decepción, por descenso en calidad de alguna de las barras míticas de esta ciudad ( como la de La Reserva, sin ir más lejos), no son las fechas pasadas el mejor momento para experimentos, que ya tendré oportunidad de hacerlos y contarlos.

 

¿Qué pasará por aquí en el 2014? Pues seguiremos a la búsqueda del buen restaurador, en el arco que va desde el casticismo a la innovación, y para ello viajaremos tanto en la provincia como fuera de ella. Hay pendiente un especial Ronda, hay pendiente un paseo por Córdoba, hay mucha curiosidad por las sugerencias de perfiles como @alrebalaje, @coinfusion o @Espetoblog, entre otros, con quienes me gustará compartir opiniones sobre el futuro de la gastronomía y restauración en Málaga, que se integrará en ese especial de La Málaga Futura que esperamos poder tener acabado antes de que se nos vaya el primer trimestre. Moderaremos nuestro entusiasmo y, en alguna ocasión, el Pan Nuestro de Cada Dia será más “Dar la vida y el alma a un desengaño” de Lope, que “La dulce boca que a gustar convida” de Góngora, hablando de lo bueno, pero también de lo malo – que no es poco – que nos encontremos en barras y mesas.

 

Y hablo del futuro en plural porque espero que seamos más los que podamos compartir nuestras experiencias, siempre personales, siempre desde la anónima honestidad del cliente común, sin púlpitos ni “gañotes”.

 

¡Disfrutemos!