Notas que sangran

Nadie tocó la trompeta ni cantó como él; muchos lo siguen intentando pero ni siquiera se acercan. No basta con haber escuchado un millón de veces sus grabaciones, estudiar su respiración y la colocación de sus labios mil veces rotos.

El proceso que transforma una herida, una traición o un abandono en una melodía  sólo es conocido para los que sufren y hacen sufrir. Su música no expresaba dolor; era puro dolor. La melancolía y desesperanza que brotaban de aquel instrumento eran punzadas en el corazón antes transformarse en notas. Notas que sangran, vomitan y escuecen. Notas que besan, susurran y acarician. Notas que murieron con él en una acera de Amsterdam donde todos piensan que lo encontraron muerto.

Aquel viernes murió Chet Baker y yo nací.