Lo sutil.

 

Algo habrás hecho

 

‘Hay que admitir en suma que este poder se ejerce más que se posee, que no es el “privilegio”  adquirido o conservado de la clase dominante, sino el efecto de conjunto de sus posiciones estratégicas, efecto que manifiesta y a veces acompaña la posición de aquellos que son dominados.

Este poder, por otra parte, no se aplica pura y simplemente como una obligación o una prohibición, a quienes “no lo tienen”; los invade, pasa por ellos y a través de ellos; se apoya sobre ellos, del mismo modo que ellos mismos, en su lucha contra él, se apoyan a su vez en las presas que ejerce sobre ellos.(…)

El derrumbamiento de esos “micropoderes” no obedece, pues, a la ley del todo o nada; no se obtiene de una vez para siempre por un nuevo control de los aparatos ni por un nuevo funcionamiento o una destrucción de las instituciones; en cambio, ninguno de sus episodios localizados puede inscribirse en la historia como no sea por los efectos que induce sobre toda la red en la que está prendido’

Vigilar y castigar. Foucault.

 

“Cuando los alemanes se asustan, cuando ese misterioso miedo alemán comienza a moverse lentamente bajo sus huesos, siempre despiertan especial horror y compasión. Su apariencia es miserable, su crueldad es triste, su coraje silencioso y desesperado.”

Kaputt.  Malaparte

 

Los fuertes son esclavos de los débiles, como los altos son esclavos de los bajos, a los que tienen permanentemente sometidos con eso de “Tú que eres alto, haz el favor de cogerme ese libro que está en el estante de arriba”.

Jose María Revello de Toro.

 

No soy yo: eres tú.