Lo callado

MáquinaY yo vuelvo a fumar, mientras las cosas 
se ponen a escuchar lo que no hablamos.

 

Jaime Sabines

 Fotografia de Santana de Yepes.

 

Hablaba Auster de oir el silencio que sigue a la palabra de uno mismo. Nada me es más desagradable que el retumbar de lo propio sin réplica, la frase que se queda colgada, como un jirón de niebla, en la soledad acompañada de lo que parece pura indiferencia. Porque me gustan los lios, la controversia, el regate, el argumento acerado y falsario, que pica espuelas al contrario machadiano, y nada me preocupa más que el silencio de frontón y apunte en cuenta.

Sin embargo, y siendo de mi propia sangre, Luis Ruiz Padrón ha sabido hacer del silencio un arte, que asoma en cada esquina, en cada trazo, en cada opinión que, de tan pensadas y equilibradas, van para sentencia pidiendo mármol. Sus dibujos retratan a esta Málaga, madre y madrastra, en su esplendor y en su desaliño, con el detalle de quien levanta acta de un estado, como un testigo  que pasa desapercibido, pero que marca con tiza en el suelo la silueta allá donde hubo un cadáver.

Eso me lleva a pensar que sobramos los del regate airado y corto, y nos faltan los que saben oir incluso en un páramo de silencio.

 

Luis presenta su Cuaderno de Viaje hoy viernes 21 de Noviembre en Mapas y Compañía a las 19.30 horas y mañana en FNAC a las 19.00. Hablamos de este libro.