La fonoteca. Nocturno

 

 Fonoteca

 

Hice trampa. Sabía que, como todas las noches, con un niño de la mano, pasarías por la fonoteca. Te había visto durante meses, en una rutina que no había roto ni gripe, ni lluvia ni desamparo. Sabía que te acercarías a la estantería de obras para guitarra y que en El husar amable dejarías una nota para tu amante, ese desconocido que te observa.

Al pasar, tu gabardina me rozó, llenando de agua la manga de mi chaqueta. Por un momento pensé en decirte “Soy yo, amor”. Pensé en abrazarte, sentir tus mejillas frias en mi cara, abrazar a tu hijo y salir juntos, como una familia, a pasear bajo este cielo de plomo. Al verte salir de nuevo a la calle, se fueron contigo la redención y el deseo, y quedé a solas conmigo. Mañana, puede que pasado, te volveré a ver.

Hoy, 8 de Noviembre de 1.938, puede que no sea el dia más adecuado. Y en esta Kristallnacht, bajo mi abrigo negro, se me vuelve a llenar de escarcha el corazón