La alegria de vivir. Marisquería Doramar. C/ Emilio Diaz, 46. Ciudad Jardín. Málaga

 

( “La alegría de vivir” de Ray Heredia ha sonado durante la elaboración de esta entrada.)
Doramar

 

Parar y preguntarnos dónde podemos encontrar la alegría es una actividad infrecuente. Preferimos – y yo el primero – buscar grandes conceptos, llenos de retórica, de metáforas, subirlos a montañas inalcanzables y, después, pasarnos la vida lamentándonos de que son eso: inalcanzables. Igual que Dios está en los detalles, la alegría está en las pequeñas cosas, en la conformidad con uno mismo, en la generosidad de ceder el paso o de llamar a un amigo con el que hace tiempo que no hablabas, simplemente por saber de él. Es difícil asumir que nuestra felicidad no dependa del cambio climático, porque significa asumir que no vamos poder culpar a un entre gigantesco e imbatible, a un Domingo chestertoniano, y que simplemente deberíamos mirarnos al espejo.

Si nos sentamos un rato descubriremos que la alegría no está en los adverbios, sino en aquel abrazo que hizo que el mundo se parara, y que en sí mismo es la felicidad en una píldora, aunque haya continuidad en el tratamiento. “Vivir es más que fácil: es alegre”, como escribió Celaya, por mucho que a veces nos obstinemos en pensar lo contrario.

Así, la alegría en Doramar no está – o no sólo está – en una cigala, sino en la amabilidad y el cariño que respira la conchita de ensaladilla rusa y la caña en la esquina de la barra.

Con el mejor mostrador de marisco y pescado de Málaga y, posiblemente, uno de los mejores de Andalucía, Doramar es – como no podría ser menos para llamarme la atención – una marisquería paradójicamente oculta. Alejada del mar, asombra desde esa gran caja de sorpresas que es Ciudad Jardín. Su calidad es constante, a las duras y a las maduras, como constante es el esfuerzo de sus dueños Rafael y Antonio, por no ceder en el empeño de dar lo mejor a sus clientes. Ahí está la diferencia

La cocina a la vista desde la sala es un trajín de cirujanos inmaculados con fondo de acero lustroso. Las frituras son impecables, el marisco variado y sin fallo; ostras, bolos y conchas finas sin reproche alguno, y el pescado grande – a la sal o a la espalda – siempre en su punto. Buena carta de vinos y espumosos, ajustada de precio con inteligencia para que no perturbe “la dolorosa”. Mi plato preferido es el mero frito, troceado, crujiente y entero, para que no haya peleas entre quienes disfrutan de los recovecos o los que somos de comer y no de jugar a los médicos, y que sirven – si se pide y hay suerte – con su hígado también frito. No hay prisa en la sobremesa, que es atendida sin mirar el reloj.

Ojalá pudiera poner un pero y bajarle la nota, como algún gastroperiodista de servilleta ancha y cartera olvidada en la mesilla de noche, pero no encuentro manera de quitarle el sobresaliente.

 

4 thoughts on “La alegria de vivir. Marisquería Doramar. C/ Emilio Diaz, 46. Ciudad Jardín. Málaga

  1. Paco Giles dice:

    Totalmente de acuerdo y por ponerle un pero al artículo, el Sr. Ríos Padrón, se ha olvidado mencionar la espléndida bodega, que se encarga de tener al día Rafael y que muy pocos restaurantes en Málaga disponen de ella. Muy completa y seleccionada con mucho criterio.

    1. Diego Ríos Padrón dice:

      Completamente de acuerdo, aunque creo recordar que indico que tiene una interesante variedad de vinos y espumosos. Gracias por el comentario, Sr. Giles.

  2. Juan Revello dice:

    Me peleé contigo por la asadura del mero, así que no te las des de comensal pata la llana. Pero todo lo que dices es verdad. Como casi siempre

  3. Diego Ríos Padrón dice:

    Jamás me he peleado por una asadura…que no haya conseguido.

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