El estado del periodismo en tres cartas y un artículo. Carta 2.

Querida Francesca,

A un grupo de amigos y a mi nos gustaría contratarte para escribir un artículo sobre Siria. Se trata del artículo que crees que debería escribirse sobre qué está pasando allí. Necesitaría saber qué extensión tendría y cuánto te gustaría que te pagáramos por el. Pensamos en organizar una campaña de crowdfunding para poder contratarte. Si decides aceptar el proyecto, necesitaríamos un mes más o menos para conseguir el dinero. También nos gustaría traducirlo a tantos idiomas como podamos, dependiendo del dinero que recojamos.

Lo estamos haciendo porque leímos tu artículo “Woman’s work” en Columbia Journalism Review. Al leerlo, me cabreé. Hay muchas cosas que están mal en el mundo y una de ellas es que en algún sitio hay un señor que decide cuánto cuesta tu trabajo y qué exactamente quiero leer.

La realidad es que se equivoca, porque la nueva novia de Berlusconi no me interesa lo más mínimo. Por eso dejé de comprar periódicos hace mucho tiempo. Sin embargo este señor sigue siendo el dueño de la “máquina de publicar”, por eso sigue alimentando a la gente con la misma información de siempre, exigiéndote que bajes tus precios. Porque, en su opinión, este es el problema, los costes. Porque él, en realidad, no se dedica al negocio de la información. Su negocio es el de la publicidad. La información es simplemente lo que separa las páginas de publicidad. Si la consigue más barato, su margen sube. Y me cabrea que piense que nos está engañando.

También me cabrea escuchar quejarse a periodistas vagos por cobrar 5€ por 300 palabras sobre pintauñas, ancianos con novias adolescentes, abejas asesinas o el tiempo, que es muy caluroso este verano, pero no tanto como el verano pasado. Cualquier cosa que se pueda escribir sin dejar tu silla en la oficina. Sinceramente, se lo merecen.

Tu, en cambio, no te los mereces. La gente que quiere entender no se lo merece. Por eso queremos hacerlo. Queremos saltarnos al intermediario de la máquina de publicar.

Espero no haberte quitado demasiado tiempo y que aceptes nuestro encargo. Si es así, te escribiré con todos los detalles técnicos.

Te deseo toda la suerte del mundo y quedo a la espera de tu respuesta.
Saludos,

OR