Cuando llega agosto

Septiembre

 

A principios de agosto el calor lo envuelve todo, como una melena de fuego que difumina las ideas, perla los cuerpos de sudor y agita la respiración. Parece que el sol se ha abierto como una gran flor, y al atardecer las calles vuelven a su memoria de pueblo, y los ciudadanos amparan al fresco su tertulia, añorando las sillas de anea. Los niños, que siempre van a la carrera, se marcan con heridas de bicicleta cada agosto, como los anillos de los árboles. Hay cola en la parada del autobús, y los ciudadanos tienen ese aspecto de refugiados que da las dos manos ocupadas y una sombrilla de playa.

A principios de agosto creemos que agosto y vacaciones son sinónimos, y que no se acabarán nunca. Creemos que Agosto se quedará siempre, fijo, inalterable, como un rey absoluto, como el calendario de Explosivos Riotinto olvidado en una casa cerrada. Seguimos creyendo eso cuando vienen las primeras lluvias y las ultimas medusas. A la altura de Navidad, aun creemos que es un agosto extraño el de este año. Agosto, desde principios, nos toma de la mano y nos lleva a la fantasía de creer en hoteles maravillosos, compañías aéreas puntuales, playas desiertas y carreteras idílicas. agosto, por principios, es un mentiroso, pero se le disculpa, como al escorpión de la fábula, porque es su naturaleza, ensoñadora, de deseo, de vida, quien nos engatusa. Todos los años.

A principios de agosto se nos llenan las manos de buenos deseos, los paseos se llenan de bicicletas y las bolsas de libros en edición de bolsillo. Se nos llenan los pies de arena, en esas noches de llamas y luna llena, de viento rojo a ras del suelo. Se nos llena el alma de ardor , pensando que si, ahora si, será en agosto, cuando por fin el deseo se cumpla, y sienta sus manos en mi espalda, con la tranquila quietud de lo extraordinario.

A principio de agosto, el sorteo de los deseos y las ilusiones aun no se ha celebrado. Todos mantenemos firmes en la mano nuestras papeletas, abiertas las expectativas, pendientes las miradas.

A principios de agosto, todo es probable.

Pero es en septiembre cuando ocurre lo imposible.