BDSM y la hoja en blanco

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Una sabia mujer de mal carácter que conozco dice que no hay crisis de la hoja en blanco, hay crisis de no tener nada que decir. Ese no puede ser mi caso, yo siempre tengo algo que decir. Pero he perdido la costumbre, ya no sé escribir.

 

Antiguamente (hace 20 años) sabía escribir. Es verdad que en otro idioma. Pero también tenía crisis de la hoja en blanco. Era grave, porque en la escuela soviética se escribían muchas redacciones y según uno de los principios básicos de productividad personal, nada te hace más productivo que dejarlo para el último día, por lo tanto y para poder aprovechar plenamente la fuerza de este principio, siempre dejaba las redacciones para el último día. Las demás materias, para las que estaba menos dotada, las dejaba para el recreo. La fuerza del principio ese alcanzaba límites brutales.

 

Bueno, os contaba lo de la hoja en blanco. El truco que me inventé era escribir como si fuera una carta, para alguien en concreto. Luego eliminaba la parte de carta y se quedaba una bonita redacción. Todo a mano, borradores, limpio, todo. Eran otros tiempos.

 

Ahora, con las nuevas tecnologías, el 2.0, las redes sociales y los community manager es todo más fácil. Siempre te puedes dirigir a alguien. Están los correos electrónicos, Facebook, Linkedin, los tuits, el Skype, Whatsapp, Line. Ah, y los blogs. De opinión, obviamente. Comunicarte por escrito, 24/7, es casi obligatorio. ¿No lo haces? ¿Has pensado en tu marca personal? ¿Qué dirán las empresas donde aspiras a trabajar? No hay tiempo para reflexionar, tú escribe. Además ya no escribimos a mano, existe el copiar / pegar.

 

La crisis de la hoja en blanco por no tener qué decir no es mi caso definitivamente. Desde lo de Twitter expreso opiniones a todas horas. Hoy quería escribir sobre lo mucho que me molesta el éxito de “50 sombras”. O sobre el BDSM fuera de habitaciones creadas por la imaginación previsible de una mujer británica de mediana edad que además es MUY MALA ESCRITORA.


Bueno, no. En realidad quería contar una cosa que me pasó cuando estaba en la Universidad.

 

Sucedió en una fiesta. Pasada la medianoche (soy centroeuropea, pasada la medianoche es como las 5 de la madrugada aquí), justo antes del “Nos hemos quedado sin vino”, un chico me soltó la siguiente parrafada: “Mira, yo estudio medicina. El problema de las mujeres es que os movéis demasiado. El orgasmo no es más que liberación de la tensión acumulada en el cuerpo. Si te mueves, no consigues acumular tensión. Por eso, para mejores resultados, hay que inmovilizaros.” Bases fisiológicas del bondage en 500 palabras o mucho menos. Me parecía que expresar mi opinión sobre el libro o el bdsm sería un buen fondo sobre el que contarlo.


Pero en vez de eso me he liado con lo de la crisis de la hoja en blanco, mientras no paro de expresar mis opiniones, cosa que no tiene nada que ver.