thechestertones

El año que vivimos chestertonianamente.

Nadavidad

 

Hace casi un año, cinco amigos bastante desconocidos nos juramentamos en un único propósito: no juramentarnos jamás. Después cenamos bastante bien en un restaurante italiano – lamentablemente ya cerrado -, tomamos algunas copas, nos hicimos una foto y creamos este club de swingles, tan singles como swingers, en el que compartir todo lo que no teníamos. Desde entonces, no recordamos haber comentado ningún asunto que haya sufrido de unanimidad y sí muchos en los que se han expuesto hasta seis opiniones.

Pese a esa disparidad queríamos dejar una pequeña nota sobre el año que se va y el año que se nos viene, y posiblemente no haya mejor manera de hacerlo que como Dickens, iniciaba su “Historia de dos ciudades”: “Fue el mejor de los tiempos, fue el peor de los tiempos”.

Ha sido un año en el que las alegrías y las penas han ido por barrios y por escalas;  en el que las enfermedades de unos se han solapado por las altas hospitalarias de otros, con resultado de pruebas que contiene la palabra “miedo”, y con el sonido de la aorta silbando que ha pasado cerca. En estos meses hemos visto los éxitos y fracasos profesionales y los punto y finales empresariales de propios y extraños, la ilusión y el abatimiento, la esperanza en la recuperación y la duda razonable sobre si ésta llegará alguna vez a producirse. Lo bueno y lo malo se nos ha mostrado en un continuo, y no hemos podido apreciar absolutos, sino matices.

Hemos sido incapaces de ser dogmáticos, ni siquiera fingirlo, frente a quienes parecen ostentar la opinión, pública o privada, cuya percepción de infalibilidad goza de una extraordinaria salud, y así lo hacen saber. Hemos intentado sostener una razonablemente inquebrantable fe en la conversación respetuosa y en el acercamiento de puntos de vista como medios para encontrar opiniones comunes, sin que ello suponga renunciar a las diferencias.

Hemos intentado ser amables, y posiblemente hayamos fracasado estrepitosamente al conseguirlo. Hemos pasado desapercibidos, y con toda seguridad lo hemos conseguido.

Hemos sentido. Y tanto que sí.

Hemos. Nosotros y vosotros, que somos casi nadie y casi todos, que no somos los de siempre, seguiremos por aquí y con ganas de conversación.

Seguro que coincidimos.

Con nuestros mejores y peores deseos para el año 2014.

 

 

 

Oh my snail!

“Oh my snail!” es una iniciativa de The Chester Tones para impulsar la industria del caracol malagueño y ayudar a potenciar las sinergias entre el sector agroganadero y sectores como el empresarial, gastronómico y cultural. Consiste en la exposición de caracoles malagueños desde la visión particular de varios destacados artistas locales. Los caracoles que ven en estas imágenes están vivos y han sido liberados a su albedrío por los bares , tabernas y edificios públicos de Málaga.

la foto (34)

la foto (31) la foto (32) la foto (33)

La música de The Chestertones

 

Musica The ChestertonesOs invitamos a que colaboréis con nuestras listas de Spotify.

De momento tenemos dos y estarán siempre disponibles en nuestra home, al fondo a la derecha como el cuarto de baño de los bares.

Todas nuestras listas son colaborativas, puedes añadir las canciones que consideres que encajan. Estaremos encantados de recibir la música que os guste.

Desamor y Astigmatismo: No lo veo claro

Viernes, Julio Viernes