Diego Ríos Padrón

Cruzando precipicios en dos saltos desde 1966.

Ya llega la semana Santa.

Silencio

 

Me gusta la Semana Santa, posiblemente por cosas nimias.

Me gusta andar por el centro de las calzadas, viendo al final de la calle la aglomeración de una salida. Me gusta esa luz del atardecer en Málaga, que no hay foto capaz de pillarla, que hay que vivirla. Me gusta el calorcito de jersey al hombro, pasar por calles tan alejadas de la ruta habitual que siempre parecen de otra ciudad, avanzar en paralelo a las procesiones, buscar atajos. Me gustan los balcones en los barrios, con amigos, haciendo de una salida la oportunidad de volver a vernos y ponernos al dia. Me gusta el azahar reventando en La Victoria y contemplar, con el sereno acomodo de la cercanía, la fe de mis mayores. Me gusta ver las pandillas de adolescentes, en salida controlada – “Nos vemos a las siete en la puerta del Zaragozano” – y a los padres con carrito pensando “A ver dónde me he metido”. Me gusta pasar a saludar a una Virgen ( la mía) antes de que arranque todo, y dejarme llevar un rato por el amor de los sencillos, aquellos que te aconsejan, cuando te sientas atribulado y solo, entrar un ratito en una iglesia a deshora y dejar que alguien te escuche y te acoja.

El resto, casi todo o casi nada, ya me sobra.

 

Elogio del actual estado de la ciudad

Relean la prensa oficial, que nos coloca ante los ojos el prodigio de una Málaga universal y cosmopolita, objeto de deseo de turistas y visitantes, destino de emprendedores y ociosos, gastrónomos y mentes cultivadas deseosas de empaparse de arte. Marquen en el mapa sus hitos y verán que limita al este con el Muelle Uno, al oeste con CAC, al sur con la Noria y al Norte con la Casa Natal de Picasso. Cierren esos puntos con un círculo, y ahí tienen el Parque Temático de Málaga,  que proporciona una experiencia casi real a nuestros visitantes, en la que nos paseamos como figurantes y a la que sólo le falta una cabalgata a las cinco y un fin de fiesta al caer la noche para ser de facto la Disneylandia del Sur de Europa.

Demos gracias. Esa pujante Disneylandia, ese San Marino tan estrechito, es el motor económico de la ciudad. Chitón.

Extramuros de esa línea de rotulador, la ciudad real, que nos reconcilia con nuestra condición de ciudadanos, como los figurantes de las películas en el desierto de Tabernas,que todavía vestidos de indios o de cuatreros, se echaban un chato de vino en el Bar Los Cuñados.

Esa ciudad real, sucia, abandonada, es nuestra ciudad. La del Guadalmedina con las nubes de mosquitos y la cochambre a la vista; la de Calle Victoria como embudo de hollín y ruido; la del Perchel de adoquín cercado por edificios nuevos y feos, con una fealdad que sorprende y asusta; la de la Trinidad convertida en Scalextric; la de Ciudad Jardín parcheada.

Lo que creemos que es dejadez e indolencia del alcalde es – y hay que decirlo –  la mayor genialidad de sus mandatos: preservar una Málaga real con todas sus fuerzas y empeño, que nos permita no perder de vista lo que somos, que no nos cieguen las referencias del New York Times, y bañarnos de realidad todos los días.

Por eso, cada vez que veo a algún turista despistado que intenta subir los escalones del puente que comunica el CAC con Calle Salitre, lo amonesto severamente. “No, oiga, no. Por ahí no se puede pasar. Dé usted la vuelta y no mire hacia atrás. A partir de ese punto, sólo hay cochambre y vida: nada de su interés”.

Y en eso hay que ser inflexible, no vaya a ser que tengamos un disgusto y nos encontremos a unos noruegos comiendo en el Hermanos Padilla de La Luz y les guste.

 

 

Twitter

Un dia escuchas que el censo de fascistas en España supera los doce millones. Y te ríes.

Otro dia que quién se cree la gente para opinar sobre ensaladillas rusas. Y te ríes.

Otro que si casi te atropella un ciclista que circula por la acera y que además se ha acordado de todos tus difuntos es culpa tuya, y que montar en bicicleta no es ser usuario de la bicicleta. Y te ríes.

Otro que las locas, obra cumbre de la repostería malagueña, deberían aparecer en el escudo de la ciudad. Y te ríes.

Otro, que si te gusta el fútbol, como experto o por echar un vistazo a la tele con los amigos, y no eres del equipo de la ciudad, eres un cateto despreciable. Y te ríes.

Otro, que lo que dije por halagar a mi secretario general  no hay que sacarlo de contexto, especialmente ahora que ese secretario general ha sido defenestrado. Y te ríes.

Hasta que ya no te hace gracia. Y te vas.

 

 

La Málaga ubicua

Dosto

 

“A decir verdad, me dijo que en otras circunstancias, sobre todo con un
cambio de clima y de impresiones, el enfermo podría recobrar la salud. Me dijo
que en España -y esto ya lo he oído yo antes e incluso lo he leído-  hay una isla
extraordinaria, Málaga creo que se llama …. en fin algo que suena a vino, donde
no sólo los enfermos del pecho, sino los verdaderos tuberculosos se curan por
completo con sólo el clima, y que allí van de propósito a curarse los nobles, por
supuesto, y quizá también los comerciantes, pero únicamente los que son muy
ricos. Pero aunque no sea mas que esa Alhambra mágica, esos mirtos, esos
limoneros, esos españoles en sus mulas…,”

 

“El sueño del príncipe”

Fedor Dostoiewski

Adios, Jose.

La Gran

A un amigo desconocido aún.

Yo sólo quiero aprender de ti
algo que pronto se pueda olvidar
pues algún día lo voy a contar
muy lejos de aquí, sí
a otro amigo desconocido aún.

Con la cabeza tan desgastada ya
como la punta de un lapicero muy viejo
y con la lengua enmarañada
y las mejillas tan negras como carbón.

Me las he perdido todas, Jose. Todas tus despedidas. Ni estuve en el hospital, ni en el tanatorio, ni en los homenajes habituales, ni en la misa de difuntos. He sido un espectador ocupado, tan lleno de miedo a la enfermedad, al dolor, al vacío, que me he quedado sin decirte adiós.

Supongo que me perdonarás, no sé.  El hecho es que tampoco tengo mucho espíritu de enmienda: no tengo intención de despedirme de mucha gente, más que nada porque no me gusta. Y, sobre todo, porque parece pretencioso… Pensando que es el otro quien se va a ir, seguro que resbalo en alguna baldosa escurridiza de Calle Larios un extraño dia lluvioso ( a los pomposos el destino siempre nos reserva un final cómico) y dejo a tres o cuatro amigos que hubieran querido despedirse de mí. Y vuelta a empezar.

La verdad es que no. Por mucho que me aterre, sigo haciendo planes de futuro, y me miro en el espejo y veo a un individuo saludable y joven, que no cita a la gente que quiere para darle el mal rato de un adiós porque seguro que nos veremos más pronto que tarde, y porque tampoco sabría que decir. “Oye, que igual mañana resbalo por Calle Larios y me muero y me quería despedir de tí, y que me perdonaras por no haberte felicitado por tu cumpleaños”, por ejemplo. “Pues ponte zapatos con suela de goma y deja de pensar esas gilipolleces” sería una respuesta lógica a tan trascendental preocupación.

Total, Jose. Que he roto la carta y que he guardado el libro. Que he roto todas las cartas a todos los destinatarios que, a estas alturas me habrán perdonado o no me perdonarán, por mucho que les mande cartitas. Me he comprado unos zapatos con suela antideslizante, una nueva libreta de dibujo en La Ecomónica  (que todavía no he estrenado por ese miedo a que las cosas no salgan bien a la primera del que tanto te reias) y en un rato me voy a esas calles a dibujar farolas. Que he abierto de par en par los recuerdos y no huelen a naftalina, ni a lágrima, ni a pena.

Adios, Jose.

Superhéroes de barrio: La Alvaroteca ( calle Gerona, 39, zona Cruz de Humilladero)

Shot'em all

 

Si la actividad de hostelería tiene un punto de heroicidad, la que se desarrolla a pulmón, con imaginación y esfuerzo, alejada de las rutas de caza habituales de los entregadores de flyers que echan la red de arrastre a la marea de cruceristas a ver qué cae, merece una capa de superhéroe.

No todos los egresados de las escuelas de hostelería han entrado en el universo de los cocineros mediáticos a los que siempre hay un suplemento que les da autobombo y les cobra publicidad. Los hay que tiraron por el camino tranquilo, vertiendo en el quehacer modesto las buenas enseñanzas recibidas o quienes deciden huir de la imposible imposición del Centro Histórico y hacen de su barrio su baluarte, buscando un local, adecentándolo, poniendo lo mejor de si y dando de comer y beber con imaginación y honestidad.

Como en las películas americanas, seguro que cuando echan el cierre y han recogido, sacan una libretilla llena de cuentas en la que van sumando hojas a su gran sueño: ojalá más espacio de sala, ojalá una cocina nueva, ojalá lo que no suplen dia a dia con imaginación y una sonrisa. Y la cierran y empiezan a pensar qué van a dar de comer y cenar mañana por 9,90 euros, que guste divierta y, a lo mejor, incluso sorprenda.

Por recomendación de un amigo pasamos por un local en Calle Gerona: La Alvaroteca. Se lo recomiendo. Vayan sin ideas preconcebidas y con el propósito de disfrutar. Miren hacia la cocina, un hervidero de actividad y con el dueño que no quita ojo a los dos lados del negocio, escuchen el menú ( por 9,90 euros, pan y postre aparte) y sobrepónganse a los a veces demasiado historiados nombres de los platos. Si la prueba les convence, tiren de la carta y de las sugerencias de los hiperactivos camareros. Encontrarán un local normalmente lleno, a veces un poco ruidoso, pero lleno de vida y de ilusión por agradar.

Seguro que irán corrigiendo pequeñas cosas ( quitarle dos apellidos por lo menos a cada plato y que los postres sean más limpios y no un batiburrillo epatante ), conservando lo importante. Por eso merece la pena ir y gastar, que es con eso con lo que se construyen los sueños.

 

 

 

 

 

 

Formación imprescindible

gentlemen

 

Master en Conversación Intrascendente, impartido por la London Chamber de la Fundación The Chestertones

PRESENTACIÓN.- El objetivo general del Máster en Conversación Intrascendente es proporcionar conocimientos amplios y sólidos sobre conversaciones vacuas y banales, incidiendo especialmente en las metodologías aplicables a su estudio, investigación, difusión y gestión.

La singularidad de este Programa en el panorama universitario español radica en el exhaustivo tratamiento de la conversación intrascendente. Se trabajan los criterios y conceptos referentes a las diversas modalidades conversacionales, así como las políticas seguidas en Andalucía, España, Europa e Iberoamérica para la recuperación y revalorización del patrimonio histórico, meteorológico, gimnástico y patafísico conversacional.

El tratamiento de los aspectos relativos a esta comunicación, diseño de conversaciones, lugares de desarrollo y la especial referencia a la palabrería aparecen como fundamentales para la capacitación profesional de los egresados, que encuentran una bolsa de empleo muy significativa en las labores relacionadas con estos aspectos de la difusión y comunicación cultural, empresarial, deportiva o simplemente relacional.

DATOS GENERALES

 

Título:

Máster Pluscuamperfecto (Título completamente Inventado, perteneciente al género Fantástico)

 

Duración:

Un pulso académico

 

Créditos:

60 Créditos ECTS ( En Caso de Tos, Sople)

 

Modalidad:

Semipresencial

 

Prácticas en empresa:

 

Rama del conocimiento:

Artes y partes

 

Plazas:

30

 

Centro dónde se imparte:

London Chestertonian Chamber

 

Lengua(s) Utilizada(s):

Español e Inglés a nivel CV.