Ana y el café

1378673682_0Los españoles somos mundialmente conocidos por nuestra extraordinaria facilidad para el aprendizaje de idiomas. El que más y el que menos tiene un tío que emigró a Francia y al cabo de cinco años ya podía comprar el pan y preguntar la hora en francés. No hay más que oír a D. Emilio Botín que lleva cinco décadas pateando la la City para darse cuenta que en España hemos nacido para los idiomas.

Usted mismo, querido lector, ha devorado compulsivamente las obras completas de Dickens -por supuesto, en inglés-. Sus amigos le imploran que recite una vez más aquel poema de Kipling que memorizó con sólo seis años. Qué decir de aquella ocasión en la que aquel cliente británico le preguntó cuántos años llevaba viviendo en España al confundirlo con un compatriota por su impecable acento.

En este contexto de bilingüismo es natural que todos hayamos saltado como hienas sobre un cadáver tan exquisito como el de Ana Botella. Manadas de filólogos y lingüistas desgarrando ese vestido a lo Kelly LeBrock para devorar sus vísceras. Legiones de traductores e intérpretes apartando las perlas con sus garras para alcanzar su yugular en un pantagruélico festín de Babel.

Es natural. Un país de eruditos no debe tolerar la mediocridad.

 

5 thoughts on “Ana y el café

  1. KnoMorales dice:

    Mi inglés es pésimo, horroroso, con decir que me quedó el inglés para terminar la carrera. Sí, si, no se rían, y lo que es peor, me quedaba, para terminar la carrera el Ingles, el I y el II. Por lo tanto, mi Inglés no es nada recomendable.
    Pero, a pesar de ello, no dejo de criticar, no el nivel de inglés de la Alcaldesa de Madrid, el que cada uno no sea consciente de sus limitaciones. Si yo me pongo a chapurrear en mi inglés, los que sepan inglés, podrán carcajearse de mi inglés y de mi caradura y los que no sepan inglés podrán reirse de mi caradura.
    ¡Esa es la cuestión! Para hablar en ese foro, televisado al mundo entero, y con los millones de habitantes como espectadores, hay que tener un inglés “espectacular” porque cuando uno no es consciente de sus limitaciones, alcanza el grado sumo de imbecilidad.
    Pero si casi me enteraba, hasta yo, de lo que quería decir. Que ya hay que tener mal inglés para que yo me “jale” algo en ese idioma.

  2. jjblanes dice:

    Querido Chesterton: El problema de el discurso de Ana Botella no estaba sólo en el inglés, la presentación hablando como para niños de cinco años tampoco ayudó. Aunque, la verdad, creo que podría haber hablado en siete idiomas distintos que tampoco hubiera conseguido nada.
    En cuanto a su pronunciación, resulta que esta mujer, como Ana, puede hablar como quiera, pero está representando a su ciudad y, por extensión, a todos nosotros. Vamos, que se lo podría haber currado más.

  3. Antonio Godoy dice:

    Salvador, gracias por ser crítico y ejercerlo además en público sin temor al síndrome de “contracorriente”.
    Esta misma mañana comentaba en privado que, dejando de lado la simpatía por el personaje, la afinidad o no con su ideario político, o la valoración que pueda hacerse de sus aptitudes para ejercer la función de alcaldesa y representante de una candidatura olímpica, hay que ser honestos y no fingir sorpresa.
    Que yo recuerde ninguno de los presidentes de gobierno que hemos tenido durante la democracia sabía inglés, o al menos con el nivel que es de esperar para desempeñar ese papel. Alguno de ellos afirmaba hablar catalán en la intimidad, y de otros se decía que “se manejaban” en francés. Pero, al final, y aunque escueza a los que como yo mismo gusten de ver la bandera tricolor, los únicos que chamullan decentemente inglés y algo más, son los Borbones.
    En fin, como yo no tengo tu estilo, no me contendré y recurriré a una frase castiza que me parece viene al caso y conviene recordar: “para tener la boca grande, hay que tener el culo limpio” (con perdón de las hordas bilingües, refinados poetas y estilistas).

  4. perplejo dice:

    que se lo digan a Wert… ese sí que está por la labor de que aprendamos ingĺés…

  5. thechestertones dice:

    Gracias a todos por los comentarios, acertados todos en alguna medida. Por aclarar algunas cuestiones:

    -¿El discurso fue patético?

    -¿El nivel de inglés de nuestros políticos -y conciudadanos en general- es vergonzoso

    -¿Hubiera sido mejor que Ana Botella diera el discurso en Español?
    La verdad, creo que no. Algunos de los discursos de los japoneses fueron muy emotivos y convincentes a pesar de un inglés igualmente discutible.

    Aun así, y no simpatizando en absoluto con Ana Botella ni la propia idea de la candidatura, me parecen desproporcionadas las burlas hacia alguien que se ha esforzado y expuesto por hacer lo que los asesores de imagen han decidido que era mejor para la candidatura (muy probablemente a sabiendas de que sería letal para su propia imagen). Por último me permito hacer mía la castiza frase que aporta Antonio Godoy -“para tener la boca grande, hay que tener el culo limpio”-. Que cada uno se automedique según su propio criterio.

    Abrazos,
    Salva

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