Obligados a la indignación

 

¿Cuándo nos hemos dado cuenta de todo? ¿Cuándo hemos despertado del dulce sopor de la conformidad y la vida muelle, nos hemos arrebatado y nos hemos asomado a la ventana con otra mirada? ¿Acaso los periódicos han dejado de destapar escándalos en los últimos veinticinco años? ¿No hemos escuchado en la radio tropelías y desmanes, bolsas de billetes, golfadas consistoriales, autonómicas y nacionales? ¿No se han dedicado esfuerzos teatrales en procesos judiciales que han resultado decepcionantes para el ciudadano? ¿No han existido gastos faraónicos, mordidas de todo color, tejemanejes sobre alfombras de seda, almuerzos en los que se dejaba todo atado? ¿Es qué, acaso, han cambiado la Ley Electoral y nuestros elegidos, ahora, son estabulados en listas inamovibles, designados por los partidos a quienes deben disciplina y voz, y antes no lo eran? ¿No hemos visto otras crisis, otros culpables, las mismas víctimas? ¿No hemos asistido a todo tipo de enchufes, contrataciones de favor, concursos con nombre y apellidos?

 

Todo no ocurrió ayer, pero hemos hecho como si así fuera.

 

En nuestro examen de ciudadanía se nos ha olvidado ejercitar la indignación, más allá de la barra del bar. En el ejercicio de nuestros deberes – ¡deberes! – como ciudadanos se nos ha adormecido una parte de la ética, unas veces la izquierda, unas veces la derecha, condenando a unos y absolviendo a otros, según viniera la brasa a la sardina de nuestras filias o fobias. En nuestras intervenciones en redes sociales nos faltan teas para prender piras en un lado, y nos faltan mangueras para extinguirlas en el otro, meros fuegos de artificio que duran lo que tarda en encenderse otro foco y llevarnos a la carrera a ejercer de pirómanos o de bomberos.

 

Hay que subir un escalón más. Todos – y yo me cuento – debemos subir al atril de la exigencia con una visión más amplia de lo correcto, lo ético, lo justo, lo debido, sin bandera y sin cuartel. Hagamos que el l’esprit de l’escalier no tenga que recordarnos en la bajada lo que tuvimos que decir en la tribuna.