Monthly Archives: noviembre 2014

Gracias

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Es el momento de empezar a celebrar el Dia de Acción de Gracias en este pais.

Hay tanto que agradecer…

Los impuestos, las multas por los radares de Las Pedrizas y la oportuna construcción de la autopista de peaje alternativa, que algún dia será de todos los españoles, rescate mediante. Agradezcamos los desvelos de nuestros munícipes, de nuestros diputados, de nuestros senadores y de todos aquellos que hacen acordarnos tan frecuentemente  de la democracia y añorar la pronta celebración de elecciones. Agradezcamos la autoridad del tio con chaleco reflectante y casco, que corta la calle por el artículo 34 y nos permite disfrutar de una vuelta completa a la ciudad para ir al lugar de nuestro destino, pues lo hace convencido de la máxima de que lo importante no es llegar, sino disfrutar del atasco. Demos las gracias a nuestro banco, que nos quita para que no nos lo gastemos en vino y a las compañías de luz, agua, gas y telefonía, que nos permiten conocer los avances en el noble arte de la teleoperación.

 

Y me quedo corto. ¡Hay tanto que agradecer! ¡Faltarían pavos!

Busque la mantelería de hilo, saque la vajilla buena, abrillante la cubertería, coloque con esmero la cristalería, ponga el centro de flores, abra la mejor botella y colóquese en una esquina de la habitación a esperar: sus dueños, a los que tanto tiene que agradecer, pronto se sentarán en su mesa.

 

 

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televisor

 

 

Repasando papeles antiguos me he encontrado con un recibo del Impuesto de Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana. De ese que antes se llamaba “La Contribución”, que sonaba más participativo, más “Y tú, ciudadano ¿qué puedes hacer por tu ciudad?”, con un munícipe rodeado de obras, señalándote con el dedo como si te estuviera vendiendo bonos de guerra. Visto el recibo, me he maravillado de mi ágil mente matemática, porque en el lapso de 15 años, se ha multiplicado su importe – exactamente – por dos. Lo he tomado en mis  manos y, en lugar de romperlo, lo he guardado en la carpeta de papeles nostálgicos, me he asomado a la ventana y me he afanado en comprobar como mi vida de ciudadano ha debido mejorar en estos quince años de la única manera que se me ocurre: haciéndome extra de publirreportajes municipales.

Así da gusto.

Me he visto hasta con más pelo.

He paseado por calles limpias y refulgentes, en las que los propietarios incívicos de perros llevaban un rombo verde encima de la cabeza como los Sims, que los identificaban debidamente como agentes agitadores de la ira contra Limasa. He bailado en verbenas, me he puesto camisetas con eslóganes impactantes. He usado bicicletas y me he desplazado por la ciudad con música de anuncio de colonia fresca. He comido coles, berzas, sopas, sardinas y migas mientras sonaba la dulce melodía de un pasodoble. He paseado por Barrios de las Artes, me he sentado en sus bancos y he escuchado como, en impecable japonés, alguien daba la bienvenida a inversores a esta tierra de promisión. He callejeado por muy ordenadas calles, con contenedores de basura con aroma de lavanda. He visto grandes cruceros, y allí, al fondo, el puente que cruzará la bahía. Autobuses puntuales, calles transitables y transitadas, más camisetas con eslóganes que te ponen los vellos como escarpias: “Málaga, qué te quiero, puñetera”.

Me voy a quedar aquí, en esta Málaga Opiácea.

A ver si puedo pagar el IBI con FAVs, y no me saca de aquí ni la Guardia Civil.

 

Dos versiones de F. Nicolás

Noviembre 2013. “Es un joven encantador; trabajador, talentoso, con don de gentes, el yerno que todos los padres desearíamos. Pese a su juventud, y gracias a su esfuerzo y habilidad, ha logrado codearse con las más altas esferas de la sociedad e intervenir en asuntos de capital importancia. Entidades como Casa Real, Vicepresidencia del Gobierno,CNI y CEOE -por citar sólo algunas- recurrimos a él para llevar a cabo misiones discretas y delicadas. España necesita jóvenes líderes como él en los más altos puestos del Estado.”  

Noviembre 2014. “Yo sólo le saludé una vez -justo la de la foto- pero su diagnóstico clínico es clarísimo; trastorno delirante megalomaniaco. Eso sí, su enfermedad no le exime a ese niñato de ser un traidor a la patria, un estafador, un embaucador, un caradura y mil cosas más. Esta España que tanto nos ha costado sacar adelante es un país más seguro con tipejos así fuera de circulación. Sólo deseo que se pudra en el psiquiátrico o en la cárcel.”

Nota del autor: Ambas versiones de la descripción de Francisco Nicolás Gómez por por parte de un alto cargo del Gobierno son ficticias. La probabilidad de que alguna o ambas descripciones pueda coincidir con la realidad queda en manos del lector. Sí, de usted.

Lo callado

MáquinaY yo vuelvo a fumar, mientras las cosas 
se ponen a escuchar lo que no hablamos.

 

Jaime Sabines

 Fotografia de Santana de Yepes.

 

Hablaba Auster de oir el silencio que sigue a la palabra de uno mismo. Nada me es más desagradable que el retumbar de lo propio sin réplica, la frase que se queda colgada, como un jirón de niebla, en la soledad acompañada de lo que parece pura indiferencia. Porque me gustan los lios, la controversia, el regate, el argumento acerado y falsario, que pica espuelas al contrario machadiano, y nada me preocupa más que el silencio de frontón y apunte en cuenta.

Sin embargo, y siendo de mi propia sangre, Luis Ruiz Padrón ha sabido hacer del silencio un arte, que asoma en cada esquina, en cada trazo, en cada opinión que, de tan pensadas y equilibradas, van para sentencia pidiendo mármol. Sus dibujos retratan a esta Málaga, madre y madrastra, en su esplendor y en su desaliño, con el detalle de quien levanta acta de un estado, como un testigo  que pasa desapercibido, pero que marca con tiza en el suelo la silueta allá donde hubo un cadáver.

Eso me lleva a pensar que sobramos los del regate airado y corto, y nos faltan los que saben oir incluso en un páramo de silencio.

 

Luis presenta su Cuaderno de Viaje hoy viernes 21 de Noviembre en Mapas y Compañía a las 19.30 horas y mañana en FNAC a las 19.00. Hablamos de este libro.